miércoles, 19 de junio de 2013

Samuel Rovinski en Abedul Literario de Literofilia.com. 


Rúbrica Rovinski tiene la dramaturgia, el cuento y el documental nacional

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Por Erika Henchoz

Fotos Esteban Chinchilla

Como quien observa en silencio un campo repleto de abedules añosos,  sobre  suelos frescos, sueltos y arenosos, se descubren una infinidad de historias hermosas. Se dice que los abedules rechazan los suelos secos, y que no les importan los ‘encharcados’. Sus frutos son pequeños cilindros que al madurar empiezan a desintegrarse en numerosas y diminutas sámaras que disemina el viento, como el bellísimo diente de león que desaparece entre recuerdos. Así nos asomamos, pues, al caudal escrito por este personaje de la cultura nacional. Un señorón, cordial, ameno, cargado de experiencias y satisfacciones, muchas.
Dramaturgo, aunque desde niño se inició como cuentista, autor de novelas, ensayos, crítico y comentarista literario, guionista, cineasta, promotor como pocos del medio cultural;  de la camada liceísta, compartió recreos y  sudadas  en la Buenaventura Corrales donde ricos y pobres comían y mejengueaban unos encima de otros, sin pecados ni culturas concebidas. Fundador de la Garbo, Istmo Film, diplomático entre finales y principios de los gobiernos de don Pepe y Daniel (a mediados de los setenta),  director del Teatro Nacional,  de familia inmigrante judía, nacido  en la Bíblica y finalmente, se podría agregar que se  crió en pleno ‘Chepe’ como diría el vecino de al lado.
Abedul Literario comparte con literos  parte de la vida y obra de don Samuel Rovinski Gruzko, un costarricense estimado que ya casi alcanza sus 80 vueltas al calendario.  Nacido un 28 de noviembre de 1934,  siempre se da el gusto de disfrutar muchas cosas: música, lecturas, familia y amigos que se acercan a su casa en Sabana Norte, donde en medio del comercio quedó enclavada su casa que él mismo construyó hace ya varias decenas de años.
Es, a juicio y recuerdo de muchos, el dramaturgo que más público ha convocado al teatro,   a los colegios, las escuelas y  parques. Entre esos testigos mudos, perdidos en el tiempo o sin haber sido conocido por los más jóvenes, no escapa el Teatro Carpa del entonces Alfredo Catania,  inaugurado en 1978.
Su obra se ha sustentado, muy naturalmente, por la realidad del entorno político y social de nuestra sociedad, sobre todo el aspecto social  que resalta en ella.
Se recuerda fácil  cuando se habla de Las fisgonas de Paso Ancho, que la gente se sentaba en el piso de  la Carpa,  y todavía quedaban fuera algunos de ellos. Rovinski reunió como ningún otro dramaturgo del país a miles de espectadores, y los acercó a las tablas gracias al uso de un  lenguaje común,  popular,  para crear un nuevo público en el teatro.
Las fisgonas de Paso Ancho es una obra muy corta que habla sobre la curiosidad de la gente, sobre la vida íntima que es violada por los medios de comunicación, de ese peligro que siempre existe de la magnificación de los hechos reales por parte de los medios como la televisión, la radio o los periódicos”, así lo explica en conversación con Rafael Cuevas Molina. Y dice, además,  ”en otras obras he perseguido otros objetivos. En Atlántida (1960), mi primera obra, el tema son las utopías ¿hasta dónde puede llevar la persecución de una utopía? La búsqueda del mejoramiento de una sociedad a veces se desvía hacia una sociedad totalitaria. La lectura de Steimbeck, por ejemplo, me presentó las huelgas y el comportamiento de los huelguistas en los Estados Unidos en la década del treinta, y eso me motivó a escribir Los agitadores, para ver qué es lo que lleva a la lucha obrera y cómo los rompehuelgas rompen la hermandad entre los huelguistas. Gobierno de alcoba trata, a mi juicio, del peligro del cambio de poder a través de una revolución, pero que, a la postre, no mejora a la sociedad. El laberinto es sobre la responsabilidad del científico o de la paranoia del individuo o de la sociedad de buscar enemigos sin razón. Gulliver dormido es eso, el análisis de los discursos de los políticos de diferente posición ideológica. Ahí está el cura, el filósofo, el presidente y así, todos los discursos que confluyen sobre una crisis que despierta la acción de la gente”.

Testigo de excepción

Más allá de estas reflexiones de su obra,  atrae igual en Rovinski su  amistad con Alejo Carpentier, con Julio, siempre, Cortázar, con Carlos Fuentes, Sergio Ramírez; con Littin, Miguel con quien filmó junto con otros un cuento de Skármeta. Se dice que asistió, sin poder llegar a conocerlo personalmente, al entierro de Miguel Ángel Asturias en París;  y  si de Costa Rica se trata,  amigo y socio muy  cercano de Oscar Castillo, Toño Yglesias,  Nico Baker, así como también  de sus colegas  dramaturgos,  aún cuando muy distintos a él, Daniel Gallegos y don Alberto Cañas.
Como buen ingeniero civil,  graduado en México, don Samuel planeó, proyectó, diseñó y administró su carrera  de escritor en forma autodidacta. Llevó durante su estadía en Francia, un curso de cine de un año en París.
De lo escrito, Rovinski obtuvo ya varios Premios Nacionales Aquileo J. Echeverría en cuento con La hora de los vencidos (1963), en novela con La ceremonia de casta (1976),  Las fisgonas de Paso Ancho (con  más de 19 reimpresiones en la ECR), Un modelo para Rosaura(Premio Editorial Costa Rica 1974 y Premio Nacional Aquileo Echeverría en teatro 1975), El martirio del pastor (finalista del Premio Casa de las Américas, 1982).
¿Cómo está usted  don Samuel?
En estos momentos me estoy restableciendo de una operación que se complicó debido a una contaminación por bacterias.
Arrancó el año 2013, ¿hay algo que le motivaría hacer?
Ningún proyecto en especial. Estoy en una etapa de recolección de memorias y disfrutando de la compañía de mi familia y de mis mejores amigos y amigas.
¿Lee poesía don Samuel?, ¿es usted también poeta?
Me gusta leer poesía, pero soy un mal catador. Hice mis pininos cuando joven, pero terminé orientándome hacia la prosa y la dramaturgia.
¿A quiénes lee en este momento ?
Leo constantemente una gran variedad de libros que me suministra mi hija que también escribe, sin preferencia alguna. Pero me inclino más por la filosofía, la historia y las novelas.
Usted siempre ha transmitido confianza, ¿siendo diplomático, se sintió Usted bien querido?
En ese ambiente diplomático nunca se sabe si es querido, odiado o indiferente. Mi actitud es de respeto y honestidad, y espero lo mismo de un interlocutor.
Comprometido como toda la intelectualidad y los artistas del país en favor de la revolución sandinista de entonces  y en medio de esa  época centroamericana tan convulsa que tocó vivir a muchos, conocí a don Samuel cuando fundaba, en 1977, la Sala Garbo e Istmo Films. Tuvimos la dicha, muchos, de llenar las butacas recién estrenadas de la sala para el disfrute de un súper buen cine alemán, sueco, belga, español e italiano, entre otros, que a través de festivales proyectaban por semana.
Usted fue Ministro Consejero y Agregado Cultural en Francia,  ¿fue durante la última administración de don Pepe?
Inicialmente en el Gobierno de don Pepe y luego en el de Oduber. Tres años en total. Del 72 a 1975.
¿Cómo fue su relación con don Pepe?
Fue muy cordial. En las ocasiones que conversamos fue de literatura y filosofía.
Su estadía en París como agregado cultural, le permitió acercarse a escritores cumbres como Alejo Carpentier, que fue con quien más cerca estuvo ¿Cómo se conocieron?
Nos veíamos en los actos diplomáticos. El maestro era agregado cultural de Cuba y yo ministro consejero y agregado cultural de Costa Rica. También nos visitamos en nuestros respectivos apartamentos. Fue él quien me impulsó a escribir novelas, con sus buenos consejos. Y siempre me agradeció haber escrito el primer comentario a la salida de su hermoso libro Concierto barroco en el periódico La Nación.

***

Rovinski comentó cierta vez que por cuestiones de orden alfabético, las delegaciones de Costa Rica y Cuba siempre se sentaban juntas en los actos protocolarios, “y gustándole mis cuentos, Alejo Carpentier me preguntó por qué no escribía novela y yo le expliqué que no tenía la disciplina requerida”. “Está usted equivocado –me dijo– el método que yo utilizo para escribir es trabajar dos horas antes de ir a la Embajada, nada más, porque es la hora en que yo me siento más creativo. Cuando regreso por la tarde reviso los textos y a veces quito algunas cosas. Ese es mi sistema de trabajo”. “Yo le pregunté por qué trabajaba solo dos horas y me dijo: Porque la capacidad creativa es de dos horas, y lo que usted escribe después generalmente es entusiasmo que lo arrastra y, cuando después revisa, o lo elimina todo o quita la mayor parte”.
¿Y con Julio Cortázar?
A petición de Carmen Naranjo, entonces ministra de Cultura, Sarita (su esposa)  y yo lo invitamos a cenar a nuestro apartamento, para transmitirle el deseo de la ministra de que visitara Costa Rica, para dar una conferencia en el Teatro Nacional. A partir de entonces establecimos una cordial amistad. En Costa Rica lo acompañamos en todas las actividades programadas. Cuando leyó mi novela Ceremonia de casta se expresó de ella con mucho entusiasmo y la propuso a la editorial Gallimard. Sin embargo, el proyecto se frustró por razones que no deseo comentar.
No lo dice don Samuel, pero se recuerda que Cortázar dio varias conferencias en el Teatro Nacional. Abarrotado. Era un hombre tan alto como violentamente dulce,  comentaban sus amigos. Al final de este escrito, Cortázar narra cómo fue ese arribo a Costa Rica.
¿Don Samuel, y su relación con Fuentes?
Lo conocimos cuando llegó de embajador de México a París, pero no tuvimos ocasión de establecer una amistad, porque se nos acercaba el tiempo de regresar a Costa Rica. Por fortuna, cuando llegó a una conferencia sobre educación a nuestro país, iniciaba yo el programa de entrevistas De escritor a escritor y Carlos Fuentes fue mi primer entrevistado en el SINART. A Octavio Paz no tuve la suerte de conocerlo personalmente.
¿Y Sergio Ramírez?
Sergio Ramírez es nuestro amigo de más de cuarenta años y hemos mantenido igualmente una excelente relación literaria.
De Istmo Film y  la Sala Garbo, la época en que ustedes produjeron documentales, extraña esa efervescencia cultural, además de política, solidaria?
Por supuesto que sí. Tanto que decidí escribir La ruta de los filibusteros, basada en la filmación de La guerra de los filibusteros, del tiempo de Istmofilm, y que ahora ha sido publicada por la EUNED.

De su programa de Escritor a escritor, ¿conserva  copias de las entrevistas?  ¿Sabe si existen aún en el 13?
Conservo copias de todas las entrevistas. Supongo que Canal 13 tiene los originales. Hay entrevistas además de Fuentes, de Fernando del Paso, Vázquez Montalbán, Rosa Montero, Manuel Vincent, Heredia y algunos otros escritores latinoamericanos. Entre los nuestros a José León Sánchez, Tatiana Lobo, Julieta Pinto, Daniel Gallegos, Beto Cañas, Abel Pacheco (todo dicharachero por lo que quedó muy bien).
Usted don Samuel siempre fue protagonista de la actividad cultural nacional, hasta de la creación de la Plaza de la Cultura, y lo sigue siendo de algún modo  ¿Le hubiese gustado ser Ministro de Cultura? ¿A qué área le hubiera metido el hombro?
Nunca me interesó el Ministerio de Cultura. Sí me atrajo la dirección del Teatro Nacional.
Conoce el nuevo proyecto de ley sobre Premios Nacionales?
No lo conozco.
¿Y la Ley General de Cultura que se discute?
 Tampoco la conozco. La cultura no se maneja con actos burocráticos. Existe porque sí.
¿Siguen siendo las fisgonas de Paso Ancho, continúan igual de críticas?
Las tres fisgonas se mantienen vivas en Paso Ancho, cuando están en el escenario. No ejercen la crítica de los acontecimientos: la provocan.
¿Cómo observa el trabajo actual en teatro: montajes y dramaturgia?
No me corresponde hacer una radiografía del movimiento actual del teatro costarricense; mejor dicho, del teatro que se presenta en Costa Rica. Tengo una posición distinta a la de las autoridades culturales y de los numerosos grupos actuales que hacen teatro. Pienso que la posición original de las autoridades y la gente de teatro de las décadas 60, 70 y 80, era la correcta: una Compañía de Teatro con elenco oficial y una programación de alto nivel; una política de acercamiento y formación de un público inteligente y su irradiación a los diversos cantones del país.
¿Cuántos años estuvo al frente del Teatro Nacional?
Dirigí el Teatro Nacional durante cuatro años y medio. Logré la modernización del funcionamiento del teatro, el cuidado en su mantenimiento y restauración, la agilización de la administración, el inicio de la instalación de un moderno sistema contra incendios (que no se continuó a mi salida) y otros adelantos que no es necesario enumerar aquí. Por otra parte, hice todo lo posible para sostener una programación de alto nivel, di la oportunidad a los jóvenes pianistas del maestro Skloutovsky de enfrentarse a un público conocedor. Igualmente me empeñé en darle la entrada a los buenos grupos de ballet. Hoy me da gusto ver la permanencia del hermoso ballet El cascanueces, de Tchaikovsky, como cierre de temporada, que se inició con el talentoso Ballet Juvenil del maestro Pedro Boza.
¿Qué cambios le gustaría se registrasen en el país en cuanto a políticas culturales con el fin de apoyar más a nuestros artistas?
Las políticas culturales deben ser orientadas a estimular a creadores y maestros capaces de elevar el nivel de las diversas especialidades propias de la cultura.
¿Es la literatura la gran olvidada de nuestro entorno cultural, cómo lo sostienen los escritores?
El fenómeno curioso de la literatura en nuestro país es el admirable crecimiento en la edición de libros y la lamentable disminución en el número de lectores.
¿Goza nuestra cultura de buena salud?, ¿cómo podría mejorarse?
¿Podrá brillar la cultura costarricense como lo deseamos? El tiempo lo dirá: su paso es inexorable.

***


Don Samuel ha sido un ávido lector de narrativa y, por supuesto, de teatro. Su vocación por el teatro cree que empezó en México, por el respeto que le merecieron los actores de Queja contra desconocido, que está basado en El proceso de Kafka. “Éramos veinte personas nada más en el teatro y la obra duraba tres horas. Después fui a un teatro “bodeville” y estaba repleto, éramos como trescientas personas. Era buen teatro también y eso me llevó al convencimiento que hay muchos tipos de teatro, pero mi respeto más grande es al teatro auténtico y honesto”.
“Después de las largas lecturas que hice de los autores que me gustaron, desde Ibsen hasta Miller, yo me fui más por Miller que por Ibsen, pero entre ellos hay una diferencia de casi ochenta años, de manera que no era para subestimar a Ibsen, que es uno de los grandes dramaturgos de la historia, pero Miller me dio a mí la idea de lo que era mi preocupación: el individuo en sociedad y lo que esta hacía con ese individuo. Me pareció que era el autor representativo de esto”.

Cine y documentales

Istmo Film se crea en el 77 , iniciaron como socios también Carmen Naranjo y Sergio Ramírez, pero se retiraron al poco tiempo. La empresa produjo La insurrección con recursos alemanes,Fray Bartolomé de las Casas, el cuento de Skármeta con Miguel Littín en Nicaragua, La guerra de los filibusteros, financiado por la UNESCO, El Salvador vencerá, Nicaragua: patria libre o morir, los socios se comprometieron en la lucha contra Somoza. Del país se sentía el clamor por la justicia, por lo que estos documentales fueron muy bien recibidos.
Luego como guionista, don Samuel trabajó en EulaliaAsesinato en el Meneo, y su dilecta, La ruta de los filibusteros.

Obra publicada

Entre sus títulos principales están Gobierno de alcoba (1967), El laberinto (1969), Las fisgonas de Paso Ancho (1971), Un modelo para Rosaura (1974), El martirio del pastor (1982),Gulliver dormido (1985), Génesis (2006). No menos rica es su obra narrativa, en la que figuran obras como La hora de los vencidos (1963), La pagoda (1968), Ceremonia de casta (1976),Cuentos judíos de mi tierra (1982), Herencia de sombras (1993), El dulce sabor de la venganza (2000). Selecciones de su narrativa y de su obra teatral se han traducido al inglés, al francés, al alemán y están recogidas en importantes recopilaciones antológicas.
Ingresó en 1998 como miembro de número a la Academia Costarricense de la Lengua, con su discurso «La dramatización de lo inmediato», que fue respondido por el académico Daniel Gallegos. Ocupa la silla F, de esta institución.
Su última publicación sería en el año 2007, con Génesis (teatro) también con sello de la Editorial Costa Rica. En total, es autor de  16 obras de teatro, tres novelas, varios ensayos y unos 40 cuentos.

*** 


Nota: muere un grande de la cultura costarricense la madrugada del 1 de septiembre del 2013. Honor a su recuerdo desde este pequeña ventana. 

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Poeta grande, aire gigante, árbol erguido, amor del bueno, salud en el mes de julio. Deseo la voz de tus historias y nutrir los horizontes q...