lunes, 14 de diciembre de 2015

'Yazco inerme en tus brazos tibios. Ha partido mi alma en buena barca. Aún siento tu leve aliento de libélula en celo y celosa animando mi vuelo. Siémbrame en el jardín de tus bonsais. Haz de mí una boca, unos labios, millones de besos. Te llevaré en mis dientes, asida como un tierno y dulce diente de león para sorprender a los ángeles cuando estornuden al escuchar mi verdad: este amor que te sembré es la única veracidad de tu presencia'.
¡Amor, te suspiro!

Piedra de Luna

Como tus dientes, si, Como tus huesos extendidos bajo el viento que todo lo lava y limpia. Como aquella lluvia relampagueante en el Alta...