domingo, 13 de febrero de 2011

Antidio Cabal y su amistad con Carazo


Antidio Cabal González y Erika Henchoz



Leo una entrevista a Antidio Cabal. Me gusta como dice: 

"Fui muy amigo de Rodrigo Carazo. Para mí fue el último presidente verdaderamente costarricense que ha tenido Costa Rica. El anterior fue Alfredo González Flores a pesar de que vivió la intervención de Wilson en Costa Rica. Eso lo menoscaba, pero siempre fue visionario y muy valiente. El otro fue Juanito Mora. Los destaco a ellos tres porque tuvieron que afrontar peligros extranacionales. Cuando tuvieron problemas con el extranjero, los resolvieron como costarricenses". Tomado de Conversaciones con la historia de Camilo Rodríguez Chaverri.




    • Otra cita memorable para la suscrita: "Calufa era comunista , no porque perteneciera al Partido Comunista, sino porque había nacido útopicamente comunista. Aunque no hubiera existido un partido comunista él hubiera sido comunista. Era de aspecto bronco, de voz bronca, y era un amigazo, para las buenas y para las malas.Si tenía que golearte, te golpeaba, pero de frente. En eso era único, único que yo sepa hasta la fecha".



    •  Y ya para la tercera: dice de Fabián Dobles que era un gran novelista y un gran escritor, especialmente en Historias de Tata Mundo (lo que más me gusta de él por cierto). "Bien hubiera aparecido en el Siglo de Oro español, junto con los cuentos de Juan de Timoneda".

viernes, 11 de febrero de 2011

Del poeta y filósofo grancanario Antidio Cabal


Primero nos separaste de ti mandándonos al Cielo
y luego nos separaste de ti mandándonos a América
y más tarde
a la guerra civil.

Y nosotros no queríamos.

Y nos obligaste a ir a la Metafísica, donde estaba el vacío,
y nos obligaste a ir a la Física, donde estaba la nada.

Nunca dejaste que creciéramos en ti.

Nos expulsaste del alma por el Camino de Santiago
y nos echaste del sueño por el Camino del Atlántico.
No habíamos terminado de crecer
y tú tampoco habías terminado de crecer
y nos dejaste solos,
tú sin nosotros
y nosotros sin ti.
Y nosotros sin ti, ¿qué éramos?
Tú sin nosotros, un ser inmensamente triste.

¿Valía la pena ir al Cielo, penetrar en América?
Hiciste un mal negocio. A cambio de oro,
a cambio de la nuez moscada y la canela
nos entregaste a nosotros,
a cambio de la esmeralda, la perla y la girgonza.
¿Y qué importaba el oro frente a los olivos, el oro frente a las manzanas?
Y la plata, ¿qué importaba? ¿qué importaba la plata?
¡quieres decirme qué importaba la plata?
Los metales preciosos no valen frente a la poesía preciosa,
¿oro frente a Garcilaso?, frente a San Juan de la Cruz, ¿qué perlas?
¿Y la América en vez de África? ¡Oh demente!

Te desprendiste de nosotros
y nos entregaste al dólar americano de
Moctezuma,
a la Bolsa de Valores de Atahualpa,
a la salvación en Cristo de los indios.

Nos condenaste a fabricar un nuevo mundo,
y nos enviaste a la irrealidad,
y nos hiciste acompañar animales y semillas,
y nosotros acabamos siendo los animales y las semillas que enviaste.
Nos enviaste al exilio,
marchando a América perdimos el futuro.
¿La gloria?
No hay mayor gloria
que no tenerla así.
A la gloria de haber descubierto un semiplaneta,
la falta de la gloria de no haberte descubierto tú a ti misma.
Hay más eternidad, España, en nuestra casa que el Cielo;
éramos mejor botín que una hojalata valiosa,
África, nuestra originalidad, nos esperaba.
No debiste haber desangrado tu dialéctica.
Fuego fuiste apartado y espada puesta cerca.

Uno necesita de su madre,
no de la quincallería de su madre,
de la bisutería materna.

¿Madre patria para qué?

Marchábamos a la Eternidad muertos de hambre,
navegábamos a la Geografía despoblándonos,
practicábamos el porvenir despañizando el porvenir.

Como una loca niña hiciste un mal matrimonio.
Mira a tu alrededor tu esencia disipada.
Mira a tu alrededor tu vida metafísica.

La noche nuestra interminable

Oración obligada de todo ser que se precie como tal.





Poema La noche nuestra interminable
de José Emilio Pacheco



Mis paginitas, ángel de mi guarda, fe
de las niñeras antiquísimas,
no pueden, no hacen peso en la balanza
contra el horror tan denso de este mundo.
Cuántos desastres ya he sobrevivido,
cuántos amigos muertos, cuánto dolor
en las noches profundas de la tortura.

Y yo qué hago y yo qué puedo hacer.
Me duele tanto el sufrimiento de otros,
                    y apenas
intento conjurarlo por un segundo con estas hojitas
que no leerán los aludidos, los muertos ni los pobres
                    ni tampoco
la muchacha martirizada. Cuál Dios
podría mostrarse indiferente
a esta explosión, a esta invasión del infierno.
Y en dónde yace la esperanza, de dónde
va a levantarse el día que sepulte
la noche nuestra interminable doliendo.

miércoles, 2 de febrero de 2011

FRUTAL

Este es 'Frutal'. Qué país, qué mujeres y ¡delicias de temporada!


Arabella Salaverry

Nací en el trópico
soy frutal sin estaciones.
Me averano con solo la voluntad de mis sentidos
El cuerpo
se me llena con olor a mandarina.
Presiento en cada pecho
un sabor distinto:
El derecho es maracuyá
Y el izquierdo
Un leve recuerdo a carambola.
En los brazos
Y sobre todo en las axilas
Se me refugia
Un aroma a mango trasnochado.
En la curva de las nalgas
Queda un resabio a guanábana madura
La papaya se me afinca
En la redonda suavidad del vientre
Por los muslos me sube presurosa
La presencia indiscutida del caimito
Y remata en el punto exacto de mi sexo
Donde adivino que convergen todos los sabores.
Pero es en los atardeceres de mar
Con el sonido de los caracoles
donde recobro la fiesta frutal
de mi presencia.

Piedra de Luna

Como tus dientes, si, Como tus huesos extendidos bajo el viento que todo lo lava y limpia. Como aquella lluvia relampagueante en el Alta...