lunes, 9 de junio de 2014

Pushkin, víctima política de la Rusia zarista




Pyotr Konchalovsky - Portrait of the Poet Alexander Pushkin 1932

 Selección por Érika Henchoz

erikahenchoz@gmail.com


Entró junio bien llovido,  para guarecerse bajo la hermosa pluma de ave poética y narrativa de uno de los escritores más importantes de la Rusia zarista, Aleksandr Pushkin (1799-1837).  Literofilia se refresca un nuevo mes con esa llovizna de poemas y novelas -altivas en su lenguaje- del padre de la literatura rusa moderna que influyó en gigantes como Tolstoi, Gógol y Dostoievski, y  compositores como Tchaikovski o Músorgski.

“La hija del Capitán”, “Evgene Onegin” (su obra más reconocida), “El jinete de bronce”, “El prisionero del Cáucaso”, “Ruslán y Liudmila”, “El negro de Pedro el Grande”, “Noche de invierno” y decenas de títulos más, respaldan a quien se le considera el padre de la literatura rusa moderna.
“Pushkin fusionó el lenguaje eslavo cotidiano con la vieja escuela rusa, con lo que su poesía cobró más fuerza y colorido”.

Quien desee resumir en poquísimas palabras la productiva vida del poeta (que además de ser un señor poeta) fue ejemplo de lealtad con su pueblo, de gran estatura personal y política, podría decir:

“A los 37 años, Pushkin era el mayor poeta de Rusia y la voz de la oposición al despótico régimen del zar Nicolás I. Como si se tratara de la encerrona típicamente decimonónica que Ernst Jünger narra en “Un encuentro peligroso”, Pushkin fue empujado a un duelo cuyo resultado forzosamente tenía que serle fatal. Los agentes del zar fraguaron los anónimos sobre los supuestos adulterios de Natalia Gonchavora, (su belleza causó furor en la alta sociedad, hasta el emperador Nicolás I fue uno de sus admiradores) esposa del poeta, a consecuencia de los cuales a principios de 1837 Pushkin se vio obligado a batirse con el barón francés D’Anthés Haeckeren. Este era un tirador profesional, expresamente contratado…”

… y así lo secundó  el amado poeta mexicano José Emilio Pacheco, luego de participar en un Simposio sobre Pushkin, celebrado en Moscú “«Del modo más sexista y canalla durante más de siglo y medio se había culpado de la muerte de Pushkin a Natalia Goncharova, a quien se atribuyeron amores con el zar. Desde ahora sabemos que el fundador de la gran literatura fue una víctima política: lo asesinó D’Anthés Haeckeren y lo remató el doctor Arendt.  “El poeta estuvo constantemente en problemas con el régimen zarista por su vinculación a diversos grupos revolucionarios.  Murió en un duelo, pero, muy al contrario de lo que siempre se ha dicho que fue por defender el honor de su gran amor Natalia Gonchavora,  su muerte no fue un accidente, sino un asesinato premeditado, a manos del militar francés Georges D’Anthés”, quien se había convertido en su propio cuñado.
Descendiente  de una de las más antiguas familias de la aristocracia rusa, Pushkin fue un escritor  supremo que honró con su vida  la palabra, la política y el amor, cuando se batió y murió en ese duelo.

Pushkin nace en el último año del siglo XVIII ,  su escritura alcanzó a emplear plumas de ave, luego  la pluma estilográfica que idean en el año 1820. Tinta y papel le acompañaron en los destierros forzados que le impuso el Zar Alejandro I  perteneciente a la dinastía Romanov. Accedió al trono en 1801, al morir asesinado su padre, Pablo I, por la conspiración de Pahlen (en la que había participado Alejandro) .

Pushkin tuvo una vida cargada de experiencias extremas. Se movió con soltura en una de las sociedades más conservadoras de la Rusia monárquica. Compartió -para bien y para mal- con dos de los zares rusos:  los últimos años de Alejandro I quien lo desterró en dos oportunidades y con Nicolás I quien prefirió controlarlo y publicarlo antes que perseguirlo, como una especie de ‘editor’ . Al morir, el zar canceló todas las deudas que contrajo Pushkin, con tal de impedir el escándalo social de su familia.

Pushkin además de poeta fue también  autor teatral, iniciador de la literatura rusa a través de sus poemas líricos y épicos, obras de teatro, novelas y relatos breves. Nació el 6 de junio de 1799, en Moscú, en el seno de una familia noble. “Siempre se mostró especialmente orgulloso de su bisabuelo negro, un general que sirvió a Pedro el Grande. Desde sus 14 años, demostró estar dotado de un talento poético precoz. En 1817, al cumplir su mayoría de edad, tuvo un cargo meramente nominal en el ministerio de Asuntos Exteriores ruso en San Petersburgo, lo que le permitió alternar con la mejor sociedad y a la vez formar parte de un grupo revolucionario ilegal”, comentan sus biógrafos.
Nadie acalló su mente, ni sus ideales más obstinados.  Su vasta obra habla por él.  

Desde muy joven fue un voraz  y compulsivo lector, principalmente de la biblioteca de su padre formada por miles de miles de libros en su mayoría escritos en francés.  Se graduó con honores del liceo imperial de Tsarkoye Seló que luego le llamaron Liceo Pushkin.  Allí empezó a escribir su primer poema largo Ruslán y Liudmila que le publicaron en 1820, mismo año en que se empezó a implicar en los movimientos de reforma social como portavoz de los escritores radicales, dándose a conocer con “Oda a la libertad” que le repudió el propio zar Alejandro  y lo destierra a Dnitpropetrovki , llamado en esa época Yekaterinoslav.

Allí se enferma de fiebres varias y lo acoge la familia del general Rayevski y que se lo lleva al Cáucaso y Crimea. El Cáucaso le impresiona  sobremanera y le dedica el poema romántico “El prisionero del Cáucaso”,  en 1821.

Enviado en 1824 a Odesa es de nuevo desterrado con arresto domiciliario en la finca de su padre. Nuevamente se despide de Odesa magistralmente con su poema “Al mar”.
Coincidiendo con la forma en que muere, curiosamente Pushkin escribió una breve obra dramática basada en las extrañas circunstancias de la muerte de Mozart. Así, igual que el compositor que tanto admiraba, murió trágica y prematuramente el poeta.


Alexander Pushkin a los 14 años recitando un poema ante Derzhavin en el Liceo Imperial de Tsárskoye Seló. (Cuadro de Ilya Repin).

Duelo conversado

“El duelo violó todas las reglas. Ningún médico estuvo presente y D’Anthés Haeckeren tiró a matar. Gravemente herido, Pushkin fue llevado a su casa en trineo, perdiendo durante el viaje dos litros de sangre. El doctor Arendt, cirujano personal de Nicolás I, tardó en llegar, impidió que otros colegas asistieran al herido y, durante las 46 horas que Pushkin sobrevivió, se limitó a darle calmantes en vez de extraerle la bala”.
Fragmentos de algunos poemas de Pushkin

Oda a la Libertad

¡Huye, apártate de mis ojos,

diosa del amor de opaca majestad!

¡Dónde estás, horror del poderoso,

cantora altiva de la Libertad!

¡Quita el laurel de mi cabeza,

rompe mi delicada lira; quiero

cantar la Libertad al mundo entero

y en el trono ahogar tanta vileza!

 

Hace mucho…

Hace mucho que vuelo sin techo

hacia donde sopla la autocracia,

al dormirme, no sé dónde despertaré.

Siempre perseguido, ahora exiliado,

llevo los días encadenados…

 

El prisionero

En húmeda cárcel estoy prisionero,

y un triste aguilucho, mi fiel compañero

que crece cautivo, en trémulo intento,

devora en sus garras un trozo sangriento.

Lo pica  desecha; mis barrotes mira:

una misma idea nos une e inspira.

Y con su mirada y su áspera voz“

¡Hermano –me dice– volemos los dos!

Aves libres somos; hora es de partir.

Allá, tras las nubes verás refulgir

las cumbres nevadas, las olas del mar…

¡Allá con los vientos reino yo sin par!”

 

Confesión

Yo a usted la quise; el amor, quizás,

aún no ha fenecido en mi pecho,

ojalá no la tribule  nunca más;

no quiero en nada entristecerla.

La quise sin quejas, ni esperanza,

sufriendo con timidez y celos,

La amé, sincero y con ternura,

y quiera Dios que otro pueda amarla así.

Obra que reclama

En 1826 el zar Nicolás I, convencido por su enorme popularidad, le perdona a Pushkin sus atrevidos poemas libertarios.  Por su parte, Pushkin siguió utilizando la historia de Rusia como trasfondo para dos extensos poemas, “Poltava” (1828) y “Los jinetes de bronce” (1833), y para su novela sobre la rebelión de Pugachev, “La hija del capitán” (1836).

“También escribió  relatos breves, el más conocido es ‘La reina de picas’. Dejó a Rusia una herencia literaria de un valor incalculable. Fue un autor versátil, de gran vigor y optimismo, que comprendió las múltiples facetas del carácter de su pueblo. Su poesía lírica y su prosa, sencilla y sincera al tiempo, ejerció una enorme influencia sobre varias generaciones de escritores rusos posteriores”.
Su estilo navega entre el realismo, la sátira y el drama, se aleja del romanticismo de su juventud y se vuelca cada vez más en la narrativa popular.  A pesar de su cada vez mayor prestigio y ventas extraordinaias, se vio siempre acechado por la deuda, hasta que fundó la revista “El Contemporáneo”, que llegó a ser la publicación más influyente de las letras rusas.

Pushkin creía que su país necesitaba una reforma social. “Se asoció con otros aristócratas miembros de un movimiento radical, responsable de una sublevación en 1825, pero se dice que Pushkin nunca fue parte de ella. Sus escritos no se salvaron y fueron considerados revolucionarios, en especial “Oda a la Libertad”, que enfureció particularmente al emperador Nicolás I, por lo que fue desterrado de San Petersburgo, que era entonces la más cosmopolita y aristócrata ciudad del Imperio Ruso.
Durante el exilio recorrió Ucrania dedicándose a las letras y al teatro, y fue allí en 1929, donde conoció a Natalia Goncharova, de quien se dice que fue la mujer más bella de Rusia y con quien procreó varios hijos.

Muere el poeta en febrero del año 1837. Un mismo 6 de junio, pero de 1875 nació el novelista y crítico alemán, Thomas Mann, a quien ya se le dedicó un Escritor del Mes, en esta misma sección.

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