sábado, 14 de marzo de 2026

Bárbara Montero Siegele: la energía libre de las “Wildflowers”

 

En mayo de 2019, la artista costarricense Bárbara Montero Siegele presentó la exposición “Wildflower: A Collection of Western & Native Art” en la María Carlisle Art Gallery, un espacio dedicado a la difusión del arte contemporáneo en San José. Aquella muestra permitió descubrir con mayor claridad el universo creativo de una artista singular, cuya obra combina influencias culturales, sensibilidad narrativa y una profunda libertad expresiva.

Montero Siegele es una creadora que despierta admiración por la amplitud de sus talentos. Desde muy joven ha trabajado con diversas técnicas pictóricas —óleo, acuarela y acrílico—, explorando simultáneamente otros materiales como el cuero, el vidrio o la arcilla. Su trabajo no se limita a una sola disciplina: su creatividad fluye entre lenguajes visuales, artesanales y literarios.

Oriunda de Cartago, Bárbara creció entre dos mundos culturales. Hija de padre costarricense y madre estadounidense, su imaginario artístico se encuentra profundamente influenciado por el simbolismo y la estética del Viejo Oeste norteamericano. Esa herencia cultural, lejos de fragmentar su identidad, se convierte en una fuente fértil de inspiración que atraviesa su obra con paisajes, personajes y atmósferas cargadas de historia.

Además de pintora y artista visual, Montero Siegele es escritora bilingüe. Escribe en inglés y en español, y ha incursionado en la literatura dirigida a distintos públicos, desde niños y jóvenes hasta lectores adultos. Su creatividad, por tanto, no se restringe al espacio del lienzo: también se expande hacia la palabra y la narración.

Su formación artística no siguió el camino académico tradicional. Bárbara es, esencialmente, una artista autodidacta. Sin embargo, lejos de ser una limitación, esta condición parece haber fortalecido su libertad creativa. Su aprendizaje surge de la observación, la experiencia vital y el impulso natural de crear. En su caso, la vida misma se convierte en escuela y laboratorio artístico.

Esa filosofía se refleja también en su proyecto personal y familiar: es propietaria del restaurante Dimitris, un lugar muy particular ubicado en el cantón de El Guarco. Allí, Bárbara no solo recibe a los visitantes, sino que ha transformado el espacio en una extensión de su mundo creativo. El restaurante sorprende por su decoración —realizada en gran parte con sus propias obras— y por su atmósfera cálida y rústica que evoca el espíritu del oeste. Rodeado de naturaleza, caballerizas y áreas dedicadas al cuidado de cabras, el lugar refleja una forma de vida profundamente conectada con la tierra, la familia y la libertad personal.

Durante su adolescencia vivió en Texas, donde cursó la educación secundaria. Allí también tuvo la oportunidad de tomar cursos de arte. Según recuerda, en esas clases “te enseñaban técnicas, y a partir de cierto grado seleccionaban a algunos estudiantes para exhibir sus obras”. Fue precisamente en ese contexto cuando algunas de sus piezas fueron elegidas para exhibirse en el famoso Houston Livestock Show and Rodeo, una experiencia que marcaría sus primeros pasos públicos en el mundo del arte.

En la exposición de 2019 presentó una obra particularmente significativa inspirada en la reserva de los indígenas sioux en South Dakota. Sobre esa pieza, la artista comentó:

“Es un cuadro muy importante porque estuvo en un punto histórico muy especial de mi vida”.

El concepto que da nombre a la exposición también encierra una metáfora personal y espiritual. Para Bárbara, las wildflowers —las flores silvestres— representan algo más que un motivo estético:

“Cuando pienso en wildflowers o en flores silvestres, pienso en todas esas personas que aman y se rodean de cosas simples; personas que albergan una energía especial y una gran creatividad”.

Su obra también se adentra en el retrato de figuras que marcaron distintas épocas en la cultura popular. Personajes del cine, la música o la literatura aparecen reinterpretados en sus cuadros, como escenas detenidas en el tiempo que evocan momentos decisivos en la historia cultural.

El conjunto de su trabajo revela una riqueza visual y simbólica notable. En sus pinturas se percibe una atmósfera de quietud, pero también una profundidad emocional que remite a la experiencia humana: la memoria, la identidad, la naturaleza y la libertad.

La obra de Bárbara Montero Siegele transmite, en última instancia, una sensación de trascendencia serena. Sus piezas no buscan el estruendo de lo espectacular; más bien invitan a una contemplación pausada, donde la belleza surge de lo esencial. En ese sentido, cada cuadro parece funcionar como una pequeña ventana hacia un mundo interior en el que arte y vida se encuentran profundamente entrelazados.






miércoles, 11 de marzo de 2026

"Arnoldo Herrera", por Laureano Albán (junio 1992)

Arnoldo es una treta contra el olvido.

Una insistencia azul. Un poco de ceniza

humana, humana, con alas que sabemos

y no vemos. Un día con lluvia y sol

que se ha tornado hombre para venir a hablar

de profecías, de cosas perfectísimas,

de ausencias que se que se pagan con monedas de sangre,

de impertinencias claras como ángeles,

de luchas que no son ya de este mundo

pero que hacen falta cuando abrimos la puerta

y vemos los muchachos subir hacia la vida

convertidos en números de olvido.


Arnoldo Herrera es una treta, amigos.

Un maestro con nieves lejanas en los ojos.

Un maestro con tantas heridas en los ojos.

Un maestro, sin señas. como son los que solo

vinieron a este mundo para soñar las vidas.


Siempre que me lo encuentro me parece que alguien 

lo puso aquí entre todos para armar el escándalo

de la luz sobre el mundo . Y siempre me parece

que tuviera un incendio en cada mano.

Un pájaro incendiado en cada mano.

Una noche incendiada en cada mano.

Un mundo que no quiere extinguirse

y que trata en sus manos de arder soñando siempre.


Si alguien me pidiera un nombre para Arnoldo

yo le diría: Camino. Quizás porque lo he visto,

igual que los caminos siempre aquí y siempre allá, 

siempre detrás de un cielo,

siempre con algo, algo de polvo en la mirada, 

siempre dejando que alguien sobre él busque mundos.

Los hombres se parecen a la niebla.

Llegan un día y ocupan un espacio del cielo.

Se extienden sobre el tiempo

transparentes u opacos buscando lejanías.


Nimban de magia el mundo

o de sombras el prado de la vida.

Empapan de rocío las flores sorprendidas del silencio

o abogan lentamente toda la luz del mundo.

Y un día un viento recio viene de la nada

los disipa de pronto demasiado fugaces. 

Los hombres se parecen a la niebla...


Y Arnoldo es una niebla con sol, con golondrinas,

con muchachos, muchachas, que aprenden a fundir

números y poesías, música y espejismos, 

química y regocijos. Es un maestro que sabe 

la ceguera que nadie puede evitar, el tiempo.

Es un maestro que sabe la lucidez que nadie 

debe evitar: amar largamente la vida, 

vaticinando el mar que surge de las esquinas,

demostrando el teorema de la paz de la tierra,

la parábola agreste del pájaro en los ojos, 

la elíptica extasiada de los vuelos del mundo,

el asombro que sabe reinventar los caminos. 


Pero ante todo Arnoldo es un muchacho necio, 

insistente, terrible, que golpea ventanas

con los inmensos párpados de la luz que le basta.

Y que suele pedir insatisfecho, eterno,

un poco de canción para enseñarla al mundo.

Y que asusta burócratas en las tardes sombrías.

Y que asombra políticos con un río de fuego.

Y que inventa poetas en las aulas de trigo.

Y que aunque lo veamos muy vestido en su traje

sobrio como el invierno, es un muchacho necio

con pantalones cortos, mirando golondrinas

en complicados cielos, que corre por el campo

de la vida gritando, o cantando, o soñando...


Pero siempre un muchacho con los dedos azules,

olfateando procaz los prados desnudísimos,

detrás de cada estrella que le debe la vida. 









martes, 13 de enero de 2026

Aguas superficiales

Brote feroz de nubes y espuma.
El sol arde, tatuado en el traje azul
del mar convulso.
La arena se amontona en una de las últimas olas,
revienta y esta atraviesa mis ojos.

Solo se sobrevive
en el centro exacto
de un día en flor.


ehc






jueves, 16 de octubre de 2025

Oh Musa Impertérrita (2011), de Dionisio Cabal Antillón a Yolanda Oreamuno

                                 

                     https://www.youtube.com/watch?v=hvGYof0Hlpo 

 

Ciertamente que yo no vengo con ditirambos a cantar 
ni a hacer endechas de figura 
con claro acento nacional 

Yo que no veo la diferencia
entre un buen maicero y boscán 
ni me pierdo por la culta Europa despreciando
a Calufa y Fabián 

Pregunto porqué nos convoca al entorno de su oquedad 
una mujer que así de pronto 
les rompe su espejo y se va 
¿que podríamos ahora decirte que tenga sentido y verdad?
en vez de lavarnos la culpa con flores, papel y metal 

Cuando emprendiste tu ruta 
no todos te vieron volar 
los cerdos no alzan la cabeza ni miran la estrella solar 

Yolanda, al menos supiste evadir, revertir, remontar 
haciéndote impulso del viento, transida de la libertad  

Pero a nadie se le ha hecho fácil 
poder comprender, alcanzar 
el canon brutal inhumano, 
monstruoso de este orden social

Al huir de la cueva del bruto 
¿cuál ruta te podría salvar? 
si el Virilla, el Sena o el Hudson 
nos arrastran al mar patriarcal 

Que no te dijeron no viste 
no estaba tu calle desierta 
más de100 mujeres calaban del claustro rompiendo
las puertas  

Que las cosas costarricenses
no estaban tan costarrisibles 
las mujeres del barro parían 
fulgores de cosas sensibles
cuando se afina el machismo 
oh mujeres sabias y hermosas envolviendo cruentas
cadenas en ramos de saliva y rosas 

Hay quienes no entienden no aceptan 
que la hembra se sepa cierva y desborde la noche
del miedo para ser de luz y Minerva  

Pregunto porqué nos convoca al
entorno de su entereza 
esta mujer que así de pronto
derrota la muerte y regresa  

Estamos los que te coronan los curiosos ojos que se
asoman 
estamos Yolanda en persona los
que piden perdón y
perdonan 
estamos los que nos marchamos, estamos los que nos
quedamos 
estamos los que regresamos y los que jamás te
importamos, estamos los que se evadieron
estamos los que se murieron, estamos los que se perdieron y
estamos los que revivieron  

Estamos Yolanda los muertos los vivos mínimos y
superlativos 
el ajeno y el propio nativo 
estamos Yolanda los mismos.

 

Dionisio Cabal Antillón, amigo del alma, falleció el 20 de octubre de 2021 a la edad de 67 años.

 

miércoles, 15 de octubre de 2025

Madrid, Valencia, Barcelona y Santiago de Compostela, cautivan, enamoran (1), 2023




"Madrid se estableció en un terreno plagado de aguas subterráneas, con abundantes pozo y arroyos (muchos de los cuales se conservan aún), De hecho, en uno de los blasones más antiguos de la capital, figura la leyenda: "Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son, esta es mi insignia y blasón", del que hablaré en otra ocasión". 
 
Dos siglos de influencia musulmana y ocho cristiana, hizo de su arquitectura fiel y precioso reflejo de su historia.  

























jueves, 9 de octubre de 2025

Poesía, música y algo más, un siglo atrás


Te conocí a la sombra y al fuego; más bien te escuché antes de conocerte. Yo estaba detrás del pino, distraído, charlando con amigos, pero con la mente en alguna lejanía o en alguna de esas ocurrencias que a menudo logran una ocupación casi total de mi mente. Pero en todo caso, recuerdo con claridad que andaba con una profunda hoquedad en el pecho; tan grande, que de no haberte mirado se habría instalado allí, como solía ocurrirme. Realmente me estaba sintiendo mal como cuando uno sabe si lo que quiere es reír o llorar. No sé si lo había descubierto en esos días, pero lo cierto es que a mis treinta seis años me vine a dar cuenta de que el amor es indispensable en mi vida, pero el amor en llamas, en brasas, en vino, adobado con guitarras y poemas; amor heroico, sensual, libre, mezcla de cielo y de tierra. Amor en cataratas, huracanes, perfumados de tiempo y de vida.Amor gitano,con embrujo y con magia, que pueda juntar en algún sitio impensable del tiempo el ayer, hoy y mañana. Amor, pero el amor verdadero.

Así buscando estrellas, te escuché reír. ¡Qué risa! Un kindergarden entero comprimido en una voz. Algo tenía que provenir de un rostro bello, de un cuerpo hermoso y abundante. Una larga cabellera desbordada en un pullover a rayas fue todo lo que logré ver entre la gente, el rumor, el humo y la sombra. Pero intuí tu belleza. Intuí el amor en la interioridad de aquella figura que se alejaba lentamente hacia otro grupo de invitados. Luego me enteré de lo demás. Sin ningún pudor, con la fruición de un viejo minero pregunté quién eras, qué hacías... de todo. Como un felino al acecho me acerqué al grupo. Te pude mirar el rostro, descubrir tu sonrisa, escuchar tu voz. Luego te estreché la mano, o te besé en la mejilla. No recuerdo. Ahí empezó este loco amor que me tiene aquí en los andes peruanos, buscando cumbres, en un intento inútil de mirar al otro lado del mar. Este es un sitio raro del planeta. La aracaunia de Neruda se oye aquí más clara. El lamento del indio, siglos de dolor, se convierte en piedra y ruinas, para testimoniar la grandeza de ayer. Los cóndores lo vieron todo. En las alturas, con el aire enrarecido, se escapan los espíritus a volar por las moradas del pensamiento. Y yo quiero volar con los cóndores y escuchar con las quenas, nostalgia y ternura del altiplano y de la sierra, un canto al amor y a la vida. Quiero verte de nuevo y que vengas aquí conmigo a preguntarle al indio o a la piedra vieja, al aire y al cóndor ¿si esto que estoy sintiendo no es mezcla de cielo y tierra? ¿si esto que estoy sintiendo no es amor verdadero?

Omar Cota 

                                                             Del olvido no me acuerdo  

 

Soy un hombre más, caminante sin destino

solo eso; caminante

Yo mismo marco mi ruta

y solo sueños me retrasan en llegar, pero sigo y llegaré

¿Qué me espera?

No lo sé, y no importa.

Lo que me importa es que me espera

Es un sueño de mi mente la existencia, 

soy yo mismo quien me espera

me miro transitar por el camino, camino mío.

Soy un hombre más, caminante sin destino.

Solo juro, llegaré.

24/2/80 


 

Hablé porque recordé lo escrito sobre “El entomólogo’ (óleo sobre tela) de don Enrique Echandi, hace una semana, en el Taller de apreciación de poesía que nos da Alfredo Trejos. 
Fue para el Semanario Universidad (15/02/1985) a mis 23 años.
 

 
Esta madrugada de desvelo lo encontré en el repositorio del SIBDI-UCR.

 

 

El entomólogo (Sfch), óleo sobre tela de don Enrique Echandi


                                           

                                        Para tí que soy río (LEMG)

                                              https://www.youtube.com/watch?v=wv_8O1IC_80

  

Años 80, encuentro con los graduados 78´, del Conservatorio Castella



viernes, 10 de mayo de 2024

Orígenes del Castella: Juan Fernando Cerdas "A través del arte los criterios de evaluación varían, la autoestima se puede fomentar de otra manera al igual que la capacidad creativa".


Entré al Castella en el año 1958 a tercer grado, no porque me interesaba la actividad artística. Mis papás habían regresado de Guatemala donde habían ido a pasar el exilio después de la guerra de 1948. Entonces resultó que apareció un particular colegio -pequeño, que estaba comenzando, con muy poca gente, con un tipo que tenía una mentalidad muy distinta a la tradicional de la educación de aquella época. 

En ese Castella entré, luego de haber hecho primero y segundo grado en Nicoya, y me sentía un poco perdido porque, además, se ubicaba en la otra punta de la ciudad, no era tan relargo, pero yo estaba muy chiquitillo y mi familia vivía allá por Plaza Víquez y el Castella estaba en la Sabana, era en "el quinto del diablo". 

En el Castella me sentía de todas formas como en familia, porque efectivamente había familia mía, los hijos de Manuel Mora, los hijos de Eduardo Mora, y otros hijos de camaradas como las hijas de Fabián Dobles, y los hijos de "Menchita" Valerín: Diriangén y Rusalka Rodríguez; éramos los hijos de los comunistas; también la hija adoptiva de Carlos Luis Fallas "Calufa": Rosibel Morera. Esos éramos los rojillos que estábamos ahí. Don Arnoldo había creado un clima de tolerancia y de apertura que nos permitía estar ahí, tranquilamente. 

A pesar de que en mi familia había cierta actividad artística, mi abuelo José Albertazzi era poeta, mi mamá sí nos impulsaba un poco a la actividad artística: me llevaba a ver teatro, nos llevaba a conciertos (a mis hermanas también). Entonces, ya estando ahí, en el Castella, efectivamente me comencé a meter en la actividad teatral, en la actividad literaria, en la musical también, pues era obligatorio para todos aprender algo de música; y bueno, pude explorar un montón de actividades artísticas. 

Cuando yo entré fue a tercer grado y el grado más alto era de quinto; nosotros éramos el tercer nivel, estaba el grupo más avanzado que era el grupo donde estaban: Julián Wenston, Diriangén Rodríguez, Amelia Barquero. Después otro grupo en el que entró William Zúñiga, estaba también Manuel Picado, Rosibel Morera; y el grupo de nosotros, que era el tercero. En ese momento, el Castella era solo una casita pequeña que quedaba ahí en el costado norte de la Sabana, en donde está el Teatro ahora; no existía nada, era un patio que la casa tenía como herradura, la casa estaba alrededor del patio, y yo recuerdo cuando se comenzó a construir el teatro, los papás de nosotros iban a trabajar los fines de semana a paliar y a hacer el foso en donde iba a estar el escenario y toda esa cuestión. Por esa época, el Castella era muy pequeño, éramos todos muy pocos, los grupos eran pequeñitos, estoy hablando de un momento donde solo había tres niveles. En el Castella me acuerdo que ni siquiera tenían cubiertos para darnos de comer, cada uno de nosotros tenía que ir con su plato, su vaso y sus cubiertos para comer, todavía me acuerdo del plato que yo tenía. 

Por esa época también se hacían muchas giras por el interior del país, eso también le daba una imagen, una proyección a la actividad artística, era muy importante porque nos catapultaba como institución y además nos fortalecía a nosotros la idea que podíamos algún día dedicarnos al arte, estamos hablando de una Costa Rica en donde todavía no existía el Ministerio de Cultura; es importante decir que las generaciones siguientes se encuentran las cosas hechas y no son conscientes del esfuerzo particular que hubo para que las cuestiones se desarrollaran, Don Arnoldo fue divo en eso, en ese desarrollo del país. Lo que existía en vez del Ministerio de Cultura era Artes y Letras, que era una dependencia del Ministerio de Educación, recuerdo que Felo García era muy amigo de Don Arnoldo y muy amigo del Castella, Don Arnoldo se tenía una especie como de círculo de amigos del Castella, en donde había cantidad de gente que Don Arnoldo enganchaba y los traía a apoyar. Bueno, Felo hizo el mural ese del Teatro. El Castella tenía mucha vinculación con Artes y Letras, entonces era el primer organismo estatal dedicado a la cuestión artística, y el Castella era la Institución educativa dedicada al arte por excelencia, única en aquel momento, no es que no hubiera actividades artísticas en otras instituciones, las habían, pero en el Castella, era su énfasis. 

El Pájaro Azul fue hecho, creo, en el 59, porque yo estaba recién entrado al Castella y no participé en ese montaje, estaba muy nuevo; recuerdo que Amelia Barquero estaba participando. Esas cosas tenía el Castella, que nosotros hacíamos un tipo de espectáculo o de obras que se convertían en trabajo institucional, todo giraba en torno a eso, y eso es una buena manera de hacer crecer el asunto, porque eran todos los niveles integrados participando. Interdisciplinario, interniveles, eso tiende mucho a estas nuevas concepciones de un pensamiento holístico integrado. La educación tradicional basada en el paradigma cartesiano lo que hacía era dividir las materias, ponerlas todas separadas, fragmentadas, como si el conocimiento fuera una suma de cosas con ese tipo de actividades que se hacían.

También participaban muchas gentes de fuera, de otros países, que pasaban por aquí, por ejemplo Ulises Estrella y Sergio Román que llegaron juntos del Ecuador, Río Dalindo, Jaime Da Silva, y un coreógrafo brasileño que esta en esa época por aquí.

Yo venía de una escuelita rural, una escuela convencional de Nicoya, y de pronto estaba en el Castella colocado en una serie de procesos artísticos, ahora pensado a la distancia me doy cuenta que las proyecciones de Don Arnoldo con la Institución que estaban consiguiendo, iban mucho mas allá de lo que era un logro posible con las condiciones educativas. Digo esto porque para nosotros todavía, en la época que yo estaba, las materias eran académicas en la mañana y después del almuerzo comenzaban las artísticas; de pronto se trasgredía el horario porque había una presentación entonces suspendían las académicas para hacer arte, por eso yo me imagino que también era una obligación que tendría que tener Don Arnoldo frente a las autoridades educativas del país como para decir "si si, hacemos arte pero no solo eso sino que también damos una porción sustantiva del día a la actividad académica"; es decir, todavía se consideraba el arte un lujo espiritual, o una pérdida del tiempo dedicarse a esta cuestión. En realidad nunca se pudo llegar a la concepción de que el arte es una de las materias centrales de la formación de todos los seres humanos, de la misma manera en que se considera que todo el mundo tiene que aprender matemática, todo el mundo debería poder aprender arte, no solamente para hacer arte, sino que es que a través del ejercicio uno aprende una serie de cosas, por ejemplo los criterios de evaluación varían, la autoestima se puede fomentar de otra manera al igual que la capacidad creativa.

El Castella es un hito fundamental sobre todo porque no creo que se pueda valorar fácilmente, digamos, en calidad, los resultados artísticos que se obtuvieran y eso, lo que sí es decisivo es que aseguró el derecho a la existencia de la educación artística en un momento en el cual la actividad artística en Costa Rica era una cosa reducida. Aceleró el proceso, fue un catalizador y definitivamente hay nombres sustanciales en todas las ramas artísticas. El Castella podría haber sido un Zamorano de la Cultura, o podría haber sido un semillero de otro conjunto de instituciones similares; la cuestión de cimentar la experiencia, de lo que puede significar enseñar a través de la actividad artística, porque a través de la actividad artística uno puede aprender matemáticas, física, un montón de cosas. Y eso, yo creo, es una óptica que no está siendo aceptada en ninguna parte. No existe ningún sitio en el país que sea prescindible a las artes, por todo el país deberían existir experiencias de este tipo.

Lo que hay que hacer con la experiencia de Don Arnoldo es recuperarla en su espíritu y mejorarla en las condiciones que va adquiriendo el país. 



jueves, 2 de mayo de 2024

Orígenes del Castella: Una mirada sobre la grandeza de don Arnoldo, en la voz del Poeta Osvaldo Sauma.


 Desde esa vieja banca que aún permanece en los pasillos de la dirección, Don Arnoldo contemplaba la magnitud de su sueño. Era usual verlo atisbar la tarde como quien mira más allá de lo vivido y sabe que sus visiones serán realidades futuras. Yo fui testigo de las visiones de este visionario y tuve la dicha de sentarme junto a él a platicar los pormenores de su sueño, que él anotaba en nuestra alma con habilidades de calígrafo para que no olvidáramos que todo sueño debe crecer incluso más allá de sus propios límites. Y es que no en vano, este hombre ilustre e insólito, de un país pequeño, logró cristalizar, como nadie en el mundo un colegio integral, es decir, un vivero de grandes artistas.

A veces me lo imagino con su idea fija en el corazón, atravesando las calles del Distrito Federal, alimentándose de lo que México le daba para aumentar así los andamios de su ilusión, por lo que atravesaba México en la década del cuarenta, el arte mexicano fue fundamental para el arte latinoamericano como lo fue para Arnoldo Herrera González, pues ahí estaban los grandes muralistas Siqueiros, Orozco, Rivera; los grandes compositores Revueltas y Chaves (de este último don Arnoldo no solo fue su discípulo sino su asistente), los poetas Paz y Neruda, las grandes pintoras Frida, María Izquierdo y nuestras dos grandes madres tutelares Yolanda Oreamuno y Eunice Odio. Lara se escuchaba por todas las esquinas y el cine mexicano pasaba por su época de oro.

Toda esa efervescencia cultural contribuyó a develar el espíritu del maestro. Fueron los tiempos del Café París donde solían reunirse los grandes artistas del momento y es de suponer que sus pláticas en ese café con León Felipe, uno de los poetas exiliados españoles con el que sostuvo amistad, versaban en parte sobre ese sueño de crear un colegio donde los niños tuvieran aparte de la educación formal una educación artística, que los ayudara a despertar un interés vivo por el arte y por la vida. Porque quién cree, crea y el que crea, crece, supongo que le decía al poeta y también aquello de que en su escuela cada niño tendría el pan del tamaño de su hambre y el zapato a la medida de su pie. 

Quizá por eso me atrevo a afirmar, que si bien es cierto que desde niño don Arnoldo manifestó ese deseo de crear, inspirado en la idea de su madre, un modelo pedagógico nuevo, una alianza entre lo académico y artístico y donde más tomó cuerpo esa obsesión fue en los nueve años que permaneció en México como director de orquesta, compositor de música para cine y como director del coro de Bellas Artes, Época particular llena de figuras relevantes, que sin duda inspiraron, formaron y fortalecieron a nuestro querido maestro, pues esa experiencia fuera de su tierra será el detonante para que a su regreso materialice este magnífico sueño que hoy todos gozamos. Legado del que somos depositarios cada uno de los que conformamos la familia Castella, pues el sueño no ha terminado; desde su discurso inaugural hasta las conversaciones en esa banca cálida donde solía sentarse, desde ahí, nos alentaba a ramificarlo, a soñar con una universidad Castella que acogiera a los alumnos que querían seguir en las artes o bien crear albergues para artistas extranjeros que vinieran a dar talleres a profesores y alumnos de nuestro país, o bien crear centros educativos integrales en provincias como Limón y Guanacaste.

Sí, este soñador incorregible, hacedor de utopías nunca dejó de soñar su sueño, nunca dejó de proyectar sus visiones pues era arquitecto de un modelo que en principio fue utopía y él supo hacerlo realidad. Por eso no temía expander, en un mundo cada día más hostil, sus hombres felices, esos que aspiran a SER sin subordinarse a esa necia idea de poseer objetos materiales a fin de poder SER. 

domingo, 28 de abril de 2024

Orígenes y vida en el Castella: "El futuro del Castella lo encontramos en su pasado, entre más se aleje de su concepción original más se acercará a su fin", Aquiles Jiménez


Las inquietudes de Arnoldo tenían que ver con las artes y con la posibilidad de crear un sistema educativo que ofreciera las condiciones ideales para enseñarlas. Esto permitió el énfasis alrededor del cual se desarrolló el Castella.

El Castella se inserta como modelo dentro de la educación costarricense (de corte positivista) y logra sobrevivir como logro cultural de Costa Rica. El logro de Arnoldo Herrera fue que supo conciliar dentro de una educación formal, las necesidades de una visión de mundo, basado en la creatividad. Visión de mundo que originó la estructura medular sobre la que se desarrolló su praxis educativa. Digo praxis porque el Castella nunca fue una propuesta teórica acerca del arte, y no es que adoleciera de criterio conceptual, fue más bien una vivencia que con el tiempo expuso los postulados de la Institución. Sí, para lograr que el arte fuera el eje medular se necesitaba que se viviera el arte, de ahí que don Arnoldo no buscó licenciados ni profesores graduados, buscó artistas.

Cuando el Ministerio de Educación permitió que Arnoldo escogiera su personal y que creara su propia estructura operacional, se permitió vivir al Castella. El arte, tal vez, no se enseña en el sentido tradicional del término, pero el profesor debe ser capaz de despertar en el alumno su creatividad, y ¿cómo hacerlo si el profesor no es creativo?

No debería de ser tan difícil encontrar, aquí y afuera, instituciones como el Castella, pues en la Constitución ya se lee que el Estado debe velar por el arte, y algunos hablan de la cultura como lo que define a los pueblos. Pero la verdad es otra, y es evidente que el arte no es evidente, y que la macroeconomía define las prioridades en las que el arte no encuentra ningún tipo de función, a no ser que se lucre a través del él. La globalización, la "materialización  de los ideales" la primacía de una concepción positivista sobre las actividades del quehacer humano hacen cada vez más difícil e irrelevante el arte, que lo convierten, a lo sumo, en recreación y espacio para el ocio. 

Es dentro de este contexto que el Castella logra su más meritorio triunfo; logró credibilidad y se mantuvo por décadas como una opción única dentro de la oferta formativa para los estudiantes de Costa Rica.

El triunfo del Castella lo encontramos en su pasado, (y esto no tiene que ver nada con la aceptación de la evolución de las cosas) entre más se aleje de su concepción original más se acercará a su fin; pues fue esa concepción la que le dio su especificidad y la mantuvo como propuesta de un modelo educativo diferente. Si las circunstancias no permiten que esta estructura probada por cincuenta años se proyecte, estaríamos viviendo el ocaso del Castella.

Nota: Artículo del Maestro Aquiles publicado en Castella, Revista Cultural en 2005, en conmemoración del 51 aniversario. 

sábado, 27 de abril de 2024

Orígenes del Castella. Discurso inaugural de don Pepe: "enamorado de las artes y enamorado del espíritu...me tienen a sus órdenes".


Hermoso acto el de esta noche, la lluvia afuera y aquí adentro esta temperatura acogedora que sentimos, es el contraste entre la vida superflua mundana y la vida espiritual tibia también de quienes aman el arte, de quienes aman las cosas del espíritu .

Durante los últimos días que han sido los primeros del nuevo gobierno, he tenido una serie de contacto con los hombres, las mujeres y los niños que en Costa Rica cultivan las artes, las cosas espirituales. Tal vez no recuerde todas, hemos estado en el Teatro Nacional varias veces, a ver ya sea Teatro Estudiantil, ya sea Ballet Infantil; estuve en la Exposición de Arte Centroamericano de Olga Espinach, estuve hace poco con ustedes los compañeros músicos en la Rerum Novarum, esta mañana en la exposición de Bellas Artes de la Universidad. Esta noche aquí con ustedes y mañana si no me equivoco señor Ministro tenemos que estar, y y digo tenemos (en plural) porque con el señor Ministro de Educación he estado en todas las manifestaciones, mañana tenemos que estar en la Exposición de Arte de Margarita Bertheau, es un programa bastante seguido.

Que complacido me encuentro de que ustedes me inviten a todas estas cosas, que feliz me siento de que siendo yo tan limitado en mis actividades artísticas, se dignen ustedes tomarme en cuenta para que los acompañe como representante que soy -tal vez inmerecidamente del Estado-, en estas preocupaciones  por levantar la vida espiritual de Costa Rica. 

Hacía alusión aquí el Profesor Herrera a la necesidad de que se reúnan de noche quienes aquí vengan a enseñar o a aprender, decía que a medida  que le va quedando al hombre más tiempo disponible (porque las horas de trabajo afortunadamente tienden a disminuir), qué necesario es que ese hombre o mujer tenga una afición, una inclinación, algo en que llenar constructivamente ese tiempo, qué necesario, qué saludable es que las gentes se reúnan aquí esta noche en lugar de estar en la escena frívola, tal vez en la cantina, tal vez en los centros de perdición, qué necesario es que se cultiven las artes en momentos en que tan urgente es una campaña moralizadora en Costa Rica, en momentos en que tan indispensable es alejar al costarricense  de la taberna, combatir el alcoholismo, combatir todos los vicios que del alcoholismo vienen, cuántas son las implicaciones de este movimiento artístico de que un puñado de costarricenses están empeñados.

Señores, yo los felicito y les agradezco que así me tomen en cuenta; repito, sin actitudes pero enamorado de las artes y enamorado del espíritu, en cuanto yo pueda, representando a Costa Rica, acompañarlos a ustedes para darles estímulo y calor, me tienen a sus órdenes.

Cada vez que visito un grupo de ustedes de las distintas manifestaciones del arte, procuro saludarlos personalmente, y permítanme que les diga que al principio de esta gesta administrativa me asalta a veces la idea de si alguno de ellos (de los que saludo), habrá sido políticamente contrario a esta campaña o en el pasado, y si se sentirá cohibido de que yo lo salude, de que yo le de la mano; yo les ruego a ustedes, y a través de ustedes y en general a todos los costarricenses, que olviden desde que pasaron las elecciones últimas, desde que pasó el último traspaso de los poderes toda división política, porque nada podemos hacer ya con divisiones, y porque unidas todas las fuerzas, olvidando si errores he cometido yo estando más dispuesto aún a olvidar los errores que puedan haber cometido otros, que nos demos la mano cuales quiera que hayan sido las simpatías políticas del pasado, que sumemos esfuerzos y no los restemos, porque aún así la lucha es muy ardua. 

Me ha satisfecho oír, al señor Ministro, decir que desde el momento que ustedes lo abordaron, les ofreció la colaboración del gobierno, innecesario es decir que yo respalde esa actitud del señor Ministro que también es músico, que también es artista.

En realidad señores, lo que pueda hacer el gobierno por despertar, por incrementar estas inquietudes espirituales de la población, tal vez no será mucho, quienes pueden hacer mucho son ustedes, ustedes que a esto se consagran, ustedes que llevan la llama artística en el alma, ustedes que son muchos, porque afortunadamente para el pequeño país que es Costa Rica, hay mucha gente buena, hay mucha gente con inclinaciones espirituales. 

Señores, ustedes de nosotros pueden esperar solamente esta colaboración, como que dice el profesor Gámez (el señor Ministro), pueden esperar respaldo, pueden esperar solidaridad, pero acuérdense que la gran parte de la obra la tienen que hacer ustedes, la están haciendo ustedes. La actitud del gobierno, que ojalá pudiera ser más abierta, ojalá hubiera recursos económicos  y humanos, como llevar todas estas cosas adelante, con rapidez, como llevar pronto a las artes al alcance de toda la población de Costa Rica, pero no pudiendo avanzar con esa velocidad y reconociendo nuestras limitaciones, y reconociendo también que nos faltan palabras para propias para expresarlo que ante el enorme esfuerzo de ustedes sentimos, el respeto, la veneración que por este movimiento cultural sentimos, al faltarnos palabras propias las tomamos prestadas del texto bíblico, y a cada uno de ustedes, en nombre de Costa Rica yo les digo: "ayúdate que yo te ayudaré". 


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