jueves, 15 de marzo de 2012

Mientras alguien nos espere. Por Warren Ulloa Argüello




Para Erika Henchoz.





Le llegó una invitación de amistad a su cuenta de Facebook y común en ella lo aceptó sin tan siquiera ver el perfil del nuevo amigo. Andrea poseía una especial afiliación por todo aquello que tuviera que ver con las redes sociales, muchas veces esa actitud era criticada por sus padres que le recomendaba a tomar el sol, a pasear o verse con los amigos, pero ella prefería navegar durante horas en la red.

Sin embargo, sus amigos reales eran sus compañeros de universidad y un muchacho, Reinaldo, que desde que la conoció intentó conquistarla, pero Andrea era muy ensimismada y le huía, prefería hablar con él a través del Chat.

Una noche ingresó de nuevo a su Facebook y descubrió que el amigo del día anterior le había hecho un comentario de perfil. Lo observó, era un saludo cordial y muy diplomático para el gusto de Andrea, de modo que se sintió atraía por el tipo, se hacía llamar Asterisco 200 y el perfil básicamente estaba construido por imágenes oscuras, muy artísticas pero deprimentes.

En el mensaje de perfil Asterisco 200 le daba el correo electrónico para que lo añadiera en el Messenger. Ella así lo hizo y descubrió que Asterisco 200 estaba en línea. Se quedó unos segundos esperando el saludo.

Asterisco 200 dice. Hola! 

Burbuja del Limbo dice: Cómo vas?? 

Asterisco 200 dice: Bn bn y ud?

Burbuja del Limbo. Bien x dicha!!!

Asterisco 200 dice: De dnde eres?

Burbuja del Limbo: Del otro lado del charco y vos? ;)

Tardó unos minutos.

Asterisco 200 dice: Disculpa era mi madre, yo, de España. :P



Fue así como la conversación fue fluyendo y se dijeron qué hacían y demás datos personales. Andrea finalizada la charla a eso de la una de la mañana se sintió atraída por Asterisco 200, que en realidad no se llamaba así, sino Guillermo. Le regaló una tarjeta virtual de amistad. Los días fueron pasando y las conversaciones entre Andrea y Guillermo entraron en el terreno de la intimidad.





Reinaldo se decidió de una buena vez e invitó a Andrea a salir al cine, pero ella dudó, dado que esa noche había quedado en verse por el Chat con Guillermo. Lo meditó unos momentos y aceptó con la aclaratoria de ante mano que volverían temprano a casa; pero para Reinaldo aquello fue un pequeño triunfo.

Durante toda la película Andrea estuvo inquieta pensaba en Guillermo. Reinaldo sin embargo, sintió la distracción y las ansias de Andrea y apenas hubo finalizada la película la dejo en la casa. “Buenas noches Andrea”, le dijo abriéndole la puerta del carro, ella apenas se despidió con un apresurado hasta luego.

Al ingresar a su cuarto encendió la computadora e ingresó al Chat. Miró que Asterisco 200 tenía la condición ausente. Le escribió: Hola. Pero el tipo no le respondió de inmediato.

Esperó y las manos se le empañaron de sudor y envió un zumbido.

Al cabo de unos minutos el saludo fue correspondido. Andrea escribió pidiéndole disculpas y le dijo que por trabajos de la universidad se había atrasado. Guillermo puso en la pantalla una enorme cara sonriendo, aquel gesto la tranquilizó un poco. Hablaron hasta la una de la mañana como era la costumbre.

Con cada conversación fueron tendiendo un vínculo más estrecho y hacían travesuras a través de la webcam, travesuras que se limitaban a masturbaciones en vivo y que era la única forma en que Andrea se sentía bien con su sexualidad, sin contactos, sin olores, sin caricias, sin cuerpos ni piel de por medio.

Entre ambos hubo la promesa explicita de conocerse. Andrea fue descubriendo la personalidad depresiva de su cibernovio, que se pasaba quejando de su vida, pero ella le decía que para eso estaba ahí, para apoyarlo. Muchas veces mientras chateaba con Guillermo, Reinaldo iniciaba sesión y la saludaba pero Andrea ni le respondía los saludos, lo que desesperaba a Reinaldo y le enviaba zumbidos, y una serie de iconos tratando de que Andrea le prestara atención.

Al día siguiente en la universidad, Reinaldo aprovechó para reclamarle porqué lo ignoró la otra noche en el chat, pero ella pidió que la dejara en paz. “¿Qué te he hecho Andrea?”, le reclamó el muchacho, pero ella no le respondió y apresuró el paso. Andrea se limitó a un espacio muy reducido que constaba de la distancia que había de su casa a la universidad y el metro cuadrado del cuarto.

Desde pequeña comenzó a revelar su estado de aislamiento que creyó superar en la escuela y volvió a decaer en el colegio. Sus padres la sometieron a un tratamiento de estimulación que en cierta forma ayudó a la autoestima, lo que le proporcionó un par de amigas que la acompañaron desde sétimo del colegio hasta el bachiller.

En clase era la que ponía atención y solo interactuaba si la duda era suficientemente grande como para evacuarla en público, por lo general trataba de pasar desapercibida y se sumergida en su pupitre que ella ubicaba en una de las esquinas del salón de clase. Y solo fue hasta en su baile de graduación que dio un beso, no un beso largo y apasionado sino un beso de pico, seco, directo, a un compañero suyo que ella le gustaba, desde entonces sus labios carecieron de otros labios.

Cuando hablaba con sus amigas de colegio con las que solía mantener aislados contactos, les revelaba que le daba pánico muchas veces conocer gente, y la Internet era un mecanismo eficaz para hacerlo, lo que le provocaba el reproche de sus compañeras. “No es posible, no me gusta lo virtual, nada como conocer a las personas de frente”, decía una de ellas. Andrea ante los reproches simplemente cambia conversación no obstante caía en cuenta que el Internet fue el acicate para congeniar con Guillermo; el muchacho también tenía una forma de ser un poco extraña y aislada y al igual que Andrea el Internet le resultaba un arma sin la que él no podía vivir.

Le escribía correos largos y densos en los que Guillermo le hablaba de su situación familiar que catalogó de asfixiante, también le hablaba de la presión que le representaba la universidad y los constantes desacuerdos en los que sus padres caían y que a él lo deprimían y empezaba a sospechas que aquellas discusiones tarde o tempranos los llevarían al divorcio.

Andrea y pese a la distancia y diferencia horaria que dividía a ambos, descubrió que Guillermo era un tipo muy sensible y que cualquier gesto en su contra le provocaban reacciones variadas, desde una profunda tristeza hasta una repentina cólera. Ella y recordando el tratamiento de estimulación que se vio sometida cuando joven, le repetía a Guillermo cada una de las frases de esas terapias, y en cierta forma funcionaba.

Andrea quería visitarlo pero al igual que Guillermo la universidad se los impedía y ambos caían en cuenta que salir de viaje dejando sus carreras en la parte mas importante, significaba un acto de inmadurez y por ello se aferraban cada día más al Internet.

En una ocasión Guillermo le preguntó si tenía pretendientes en su país, ella no pudo mentir y le habló de Reinaldo, lo describió como un buen tipo, que le caía bien pero hasta ahí, sólo lo veía como amigo y él lo sabía. Aprovechó entonces para preguntarle lo mismo y el muchacho le habló de una tipa una cabeza hueca como la catalogó.

El aislamiento de Andrea se acentuó en su relación con Guillermo. Nunca se animó hablarle a sus padres que tenía un cibernovio, porque temía la reacción que tuvieran si se daban cuenta que tenía por novio a un tipo que en la vida había visto, y se horrorizó con el solo pensar que cancelaran el servicio. La mejor excusa que encontró para hacinarse en su habitación era que tenía que hacer muchos trabajos de la universidad.

Se devolvió tan dependiente de la relación virtual con Guillermo que pasaba horas frente al monitor y eso afectó sus ya de por si degradados problemas de la vista. Pese a que ambos habían establecido un horario para encontrarse en el Chat, Andrea prefería pasar conectada en sus ratos libres tanto en los laboratorios de la universidad como en su casa, era capaz que Guillermo se conectaba.

Por otro lado Reinaldo en la universidad y cuando se la topaba le advertía que la veía más pálida y ojerosa, que era necesario a tomar sol, pero Andrea se negaba. El muchacho le recordaba las veces en que ambos iban todos los domingos al balneario pero ella le respondía que era alérgica al sol.

Reinaldo con un aire de resignación le preguntó sobre su novio de red, ella dejó escapar una sonrisa y sus ojos brillaron: “Bien, estamos bien, gracias”. Reinaldo y por poco le dice las verdades pero se contuvo con la esperanza que Andrea se diera cuenta por si sola del mundo irreal en el cual se había sumergido.

Y se dio cuenta. Una tarde de sábado se asombró cuando miró que Guillermo había iniciado sesión en el Messenger (no acostumbraba hacerlo por las tardes) y ella no le había dicho ella hola cuando su cibernovio le envió la invitación a la web cam.

Andrea se emocionó, quizá harían travesuras, pero no fue así, miró del otro lado a Guillermo llorando con amargura. Le preguntó qué le ocurría, él le comentó que sus padres se habían divorciado definitivamente, que la beca en la universidad había expirado y que las solicitudes de renovación fueron rechazadas por cambios en reglamento de becas. Andrea entonces trató de tranquilizarlo, pero no pudo, frente a sus ojos Guillermo sacó un revólver y se lo llevó a la cabeza.



Burbuja del limbo dice: Q vas hacer?????? =O

Asterisco 200 dice: Todo a la (apareció en lugar de mierda una dibujo de mierda) Me harteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeé!!!!

Burbuja del limbo dice: No, no, nooooooooo hazlo por mi si? 

Asterisco 200 dice: (Colocó una mano diciendo adiós)

Burbuja del Limbo: Por fis, por fis, dime que es una broma. 



Entonces Guillermo alias Asterisco 200 apretó el gatillo. Un disparó seco que le hizo vomitar los sesos. Andrea se quedó inmóvil con las manos sobre el teclado mirando del otro lado de la web cam, del otro lado del mar, del otro lado de la realidad: un muerto. La cabeza de Guillermo cayó de un lado, y pudo ver como un espeso chorro de sangre brotaba de un costado y trozos de masa encefálica caían junto a la sangre. No supo qué reacción tener, llamar a dónde si no tenía el numero, comunicarle a quién, cómo, qué podría hacer ella.

Se quedó media hora frente a la computadora analizando, de pronto miró que una mosca se introdujo en una de las fosas nasales de Guillermo entonces reaccionó: apagó la computadora tomó su abrigo y en su celular y marcó un numero, ojalá pensó, Reinaldo todavía estuviera interesado.


Nota: Agradezco todo este tiempo haber contado con su compañía. Es un joven talentoso, sensible, tan lleno de vida. Fulminantemente directo en su verbo dicho y escrito; merecerdor del Premio Nacional  Aquileo J. Echeverría en Novela 2011 con la obra "Bajo la lluvia dios no existe".

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